El Inicio

¡Todo el encanto a cambio de un ascensor! Solo por un día. Así nos sentimos el día antes de salir. Viv de vivir en un bonito edificio monumental de Amsterdam siempre había sido una bendición. Hasta ese día.

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Cena de despedida

Fue penoso Subir y bajar las escaleras un millón de veces para llevar todo el equipaje a Polaris, nuestra auto caravana. Ropa, cocina, utensilios de cocina, zapatos, herramientas, libros, juegos, ropa de cama, toallas, y un largo etc de cosas. Estábamos exhaustos, pero felizmente nuestra amiga Yvonne decidió invitarnos a una mariscada monumental con un par de botellas de Chablis. Elevó nuestras energías y nuestros espíritus.

Queríamos salir temprano a la mañana siguiente… Queríamos. Porque aún tuvimos que subir y bajar las escaleras otro millón de veces, dar un abrazo rápido a nuestras amigas Yvonne y Darina, y darnos cuenta, con horror, de que llevábamos más de 100 Kg de sobrepeso. Fue una mezcla de pánico y frenesí lo que nos llevó a descargar comida, libros, jabón y quién sabe qué más en cosa de media hora. Hasta el día de hoy no tenemos una buena idea de lo que dejamos atrás. Christian por ejemplo, no encuentra su cinturón y se pasa el día tirando de sus pantalones, pero en cualquier caso, las prisas y el pánico de última hora, borraron la sensación agridulce de que estábamos dejando nuestra casa, amigos y comodidades por un año.

wave goodbye

Diciendo adios

Steadily we drove the Dutch highway and the Deutsche Autobahn and made it to some tiny town in Lower Saxon where a farmer allowed us to park in his backyard, in exchange for a small fistful of Euros.

Condujimos por las autopistas de Holanda y Alemania, hasta que llegamos a un pueblo minúsculo de la Baja Sajonia, donde un granjero nos dejó pasar la noche en su propiedad, a cambio de un puñado de Euros.

Al día siguiente alcanzamos nuestro primer objetivo, la costa Norte de Alemania,  donde nos encontramos con Silke y Kay, un par de amigos. Nos recibieron con pastel, un paseo por la playa, pescado a la plancha y una ducha y desayuno de lujo a la mañana siguiente.

Energía suficiente para coger el ferry hacia Dinamarca y después conducir hasta Suecia, cruzando el famoso puente de Oresund, para disfrutar de unos días de la costa sueca del sur.